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Aunque algunos insistan en decir que los premios tipo Grammy son muy previsibles, la edición de este año demuestra todo lo contrario. Bruno Mars no era el más nominado pero sí el que ha terminó la noche con más galardones.

Optaba a 6 y se llevó los 6. Entre ellos, los tres más importantes: mejor canción, grabación y álbum del año.

Y si seguimos hablando de pop no podemos olvidarnos de Ed Sheeran, uno de los niños bonitos de la Academia, que este año se llevó los premios a mejor solistas pop, álbum pop, vídeo pop e interpretación vocal pop por Shape of you. Eso sí, ni rastro de él en la ceremonia.

Sorpresas y decepciones en unos Grammy de los que Jay Z se fue con las manos vacías pese a partir como favorito con 9 candidaturas. Donald Trump que le criticó horas antes en twitter porque no le gustaron sus palabras sobre las políticas de empleo y las minorías, seguro que celebró tremenda derrota.

Parece que los 13.000 miembros de la Academia que, por primera vez, hicieron la selección de sus favoritos por internet, no apostaron por él, tenían a otros en mente.

Su gran rival, Kendrick Lamar se llevó 5 estatuillas, en los géneros de rap, dejando claro a favor de quién se resolvía el duelo. Eso sí, sin rencores. “Jay para presidente”, gritó en uno de sus discursos.

Otra gran decepción llegó para Despacito que no recibió ninguna de las tres estatuillas por las que competía. Aun así, no hay que quitarle el mérito de haber sido la primera en español que se cuela en la categoría de mejor canción del año. Y, además, Luis Fonsi y Daddy Yankke lo petaron sobre el escenario.

Seguimos con lo latino porque Shakira, aunque no estuvo en la gala, se llevó el Grammy al mejor álbum de pop latino por El Dorado y Residente (de Calle 13) el de mejor álbum de rock alternativo.

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