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Lugar: Atlanta, Mercedes Benz Stadium. 70.000 almas se disponen a disfrutar en directo del mayor espectáculo deportivo de los Estados Unidos, la 58º edición de la Super Bowl. Durante tres horas el país se paraliza para ver la final de la NFL, por lo que a esos 70.000 asistentes al evento se suman, en total, unos 160 millones de seres humanos que ya sea a través de la televisión o de internet van a presenciar el show más codiciado por cualquier artista en mitad del escaparate mediático más potente del mundo.

En esta ocasión, sería Adam Levine (@adamlevine) junto a su banda Maroon 5 (@maroon5) el encargado de llevar a cabo el espectáculo musical del descanso, foco de todas las miradas y la expectación popular año tras año. Tal vez no haya resultado ser una actuación muy acertada.

Pongámonos en situación: todo empezó cuando varios artistas como RihannaPink o Nicki Minaj se negaron a actuar durante el intermedio de la Super Bowl como gesto de apoyo al jugador de fútbol americano Colin Kaepernick (@kaepernick7), que durante toda la temporada 2016 se arrodilló mientras sonaba el himno de EEUU antes de cada partido en señal de protesta por la discriminación que sufren los ciudadanos afroamericanos en su país. También se unió al movimiento Cardi B, estrella del último hit de Maroon 5, Girls Like You. A Rihanna, quien al parecer iba a realizar dicha actuación en un principio, le pidieron que durante su actuación no realizara ningún gesto que pudiera considerarse ofensivo contra el himno nacional, pero la artista dijo que no podía prometer nada. De esta forma, la lista de candidatos fue deslizándose hasta detenerse en Adam, quien decidió recoger el testigo de Justin Timberlake que actuó el año pasado.

La banda anuló la rueda de prensa habitual previa al evento, y el cantante solamente habló sobre la actuación en la revista People y en el programa de televisión Entertainment Tonight diciendo que, en los últimos años, el espectáculo del intermedio de la Super Bowl ha estado degenerando y que se ha perdido lo más importante: la música; lo cual es (como mínimo) cuestionable.

Pero vayamos a la actuación en sí. Fuegos artificiales, muchos fuegos artificiales, fueron uno de los reclamos principales, a lo que añadiremos un cameo de 15 segundos de Bob Esponja (su creador falleció hace poco) y la presencia de los raperos Travis Scott y Big Boi. No faltaron grandes clásicos de la banda como This love o el famoso She will be loved que la lanzó al estrellato, y para su más reciente éxito, Girls like you, contó con un coro de gospel que brilló con luz propia. Después de esto, la sorpresa vino con la colaboración de Bob Esponja: los dibujos animados lanzaron a Travis Scott al escenario como si de un meteorito se tratase. Por su parte, Big Boi hizo su entrada en escena montado en coche y luciendo sus mejores galas.

Adam Levine terminó la actuación sin camiseta (como ya nos tiene acostumbrados) con una de sus canciones más bailables, Moves like Jagger, como reclamo final del show que podéis ver completo a continuación.

 

 

El aluvión de dislikes en YouTube no se hizo esperar y es complicado encontrar un comentario positivo acerca del espectáculo, que dejó al público frío y pasó completamente sin pena ni gloria. Juzgad vosotros mismos.

Adam Levine rompió su silencio a través de su cuenta de Instagram, que utilizó para agradecer la oportunidad que le habían brindado y agradecer también las (innumerables) críticas que les ayudarían a mejorar para la próxima vez. Una publicación también de lo más insulsa a ojos de los espectadores.

Además de todo esto, parece ser que el partido fue el más aburrido de la historia de la Super Bowl, así que la noche en sí misma fue un auténtico desastre en líneas generales.

Veremos qué pasa el año que viene. ¿Vosotros qué opináis?

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